Archivos de la categoría ‘Singladura’

Efraín Huerta

Publicado: abril 8, 2016 en poesia, Singladura
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México- 1914 -1982

¡Mi País, Oh mi País!

 

Descenderá al sepulcro vuestra soberbia. Y echados seréis de él como troncos abominables, vestidos de muertos pasados a cuchillo, que descendieron al fondo de la sepultura. Y no seréis contados con ellos en la sepultura: porque destruisteis vuestra tierra, y arrasasteis vuestro pueblo. No será nombrada para siempre la simiente de los malignos.
-Libro del profeta Isaías

 

Ardiente, amado, hambriento, desolado,
bello como la dura, la sagrada blasfemia;
país de oro y limosna, país y paraíso,
país-infierno, país de policías.
Largo río de llanto, ancha mar dolorosa,
república de ángeles, patria perdida.
País mío, nuestro, de todos y de nadie.
Adoro tu miseria de templo demolido
y la montaña de silencio que te mata.
Veo correr noches, morir los días, agonizar las tardes.
Morirse todo de terror y de angustia.
Porque ha vuelto a correr la sangre de los buenos
y las cárceles y las prisiones militares son para ellos.
Porque la sombra de los malignos es espesa y amarga
y hay miedo en los ojos y nadie habla
y nadie escribe y nadie quiere saber nada de nada,
porque el plomo de la mentira cae, hirviendo,
sobre el cuerpo del pueblo perseguido.
Porque hay engaño y miseria
y el territorio es un áspero edén de muerte cuartelaria.
Porque al granadero lo visten’
de azul de funeraria y lo arrojan
lleno de asco y alcohol
contra el maestro, el petrolero, el ferroviario,
y así mutilan la esperanza
y le cortan el corazón y la palabra al hombre―
y la voz oficial, agria de hipocresía,
proclama que primero es el orden
y la sucia consigna la repiten
los micos de la Prensa,
los perros voz-de-su-amo de la televisión,
el asno en su curul,
el león y el rotario,
las secretarias y ujieres del Procurador
y el poeta callado en su muro de adobe,
mientras la dulce patria temblorosa
cae vencida en la calle y en la fábrica.
Este es el panorama:
Botas, culatas, bayonetas, gases …
¡Viva la libertad!
Buenavista, Nonoalco, Pantaco, Veracruz…
todo el país amortajado, todo,
todo el país envilecido,
todo eso, hermanos míos,
¿no vale mil millones de dólares en préstamo?
¡Gracias, Becerro de oro! ¡Gracias, FBI!
¡Gracias, mil gracias, Dear Mister President!
Gracias, honorables banqueros, honestos industriales,
generosos monopolistas, dulces especuladores;
gracias, laboriosos latifundistas,
mil veces gracias, gloriosos vendepatrias,
gracias, gente de orden.
Demos gracias a todos
y rompamos
con un coro solemne de gracia y gratitud
el silencio espectral que todo lo mancilla.
¡Oh país mexicano, país mío y de nadie!
Pobre país de pobres. Pobre país de ricos.
¡Siempre más y más pobres!
¡Siempre menos, es cierto,
pero siempre más ricos!
Amoroso, anhelado, miserable, opulento,
país que no contesta, país de duelo.
Un niño que interroga parece un niño muerto.
Luego la madre pregunta por su hijo
y la respuesta es un mandato de aprehensión.
En los periódicos vemos bellas fotografías
de mujeres apaleadas y hombres nacidos en México
que sangran y su sangre
es la sangre de nuestra maldita conciencia
y de nuestra cobardía.
Y no hay respuesta nunca para nadie
porque todo se ha hundido en un dorado mar de
dólares
y la patria deja de serlo
y la gente sueña en conjuras y conspiraciones
y la verdad es un sepulcro.
La verdad la detentan los secuestradores,
la verdad es el fantasma podrido de MacCarthy
y la jauría de turbios, torpes y mariguanos inquisidores
de huaraches;
la verdad está en los asquerosos hocicos de los cazadores
de brujas.
¡La grande y pura verdad patria la poseen,
oh país, país mío, los esbirros,
los soldadones, los delatores y los espías!
No, no, no. La verdad no es la dulce espiga
sino el nauseabundo coctel de barras y de estrellas.
La verdad, entonces, es una democracia nazi
en la que todo sufre, suda y se avergüenza.
Porque mañana, hoy mismo,
el padre denunciará al hijo
y el hijo denunciará a su padre y a sus hermanos.
Porque pensar que algo no es cierto
o que un boletín del gobierno
puede ser falso
querrá decir que uno es comunista
y entonces vendrán las botas de la Gestapo criolla,
vendrán los gases, los insultos,
las vejaciones y las calumnias
y todos dejaremos de ser menos que polvo,
mucho menos que aire o que ceniza,
porque todos habremos descendido
al fondo de la nada,
muertos sin ataúd,
soñando el sueño inmenso
de una patria sin crímenes,
y arderemos, impíos y despiadados,
tal vez rodeados de banderas y laureles,
tal vez, lo más seguro,
bajo la negra niebla
de las más negras maldiciones…

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Hugo Toscaraday

Publicado: abril 8, 2016 en poesia, Singladura
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Buenos Aires, Argentina – 1957

El viejo Whitman, a la sombra de un almendro

 

Dinamitarme el corazón, con la luz de esta mañana,

sería poca cosa, frente a tanto amor.

Los hombres, los hombres van camino a casa,

regresan de la diaria tarea en el campo

y no hay desaliento en ellos, ni rechazo.

La suave templanza los anima.

 

Dinamitarme el corazón, con la luz de esta mañana,

sería poca cosa, frente a tanta vida.

 

Hay días, que me siento como la constelación de géminis,

porque yo soy el otro también, a cada instante.

 

Ahora estoy viendo a tres muchachas negras,

que ríen calle abajo y cada una de ellas,

es como un templo de cobre labrado.

 

Todo esto me conmueve.

Mientras un mozo de caballeriza y su amada,

junto al río, semejan árboles rendidos.

David Escobar Galindo

Publicado: diciembre 29, 2015 en poesia, Singladura

El Salvador – 1943

12

 

En un planeta roto nos tocó esta vez nacer, Y esa conciencia vale por todas las adivinaciones de la filosofía sistemática, Estamos literalmente sitiados por un ejército de nomeolvides, En paralela condición a la de los nómadas que descubren la fantasmagoría del oasis, Sentimos que este planeta es apenas el traspatio donde guardan las bicicletas Los dioses y las diosas de la tercera generación, Y para nosotros esa es la máxima recompensa por la fidelidad al buen augurio, Danzamos desnudos en la terraza del guardarropa solar, A medio camino entre dos estrellas que se extinguieron en la luna pasada, Y luego, sudorosos como los argonautas en la imaginación del rapsoda, Nos ponemos a recoger los pedazos fosforescentes del planeta roto, Para decorar nuestra casa levantada sobre el peñón que vuela en el vacío.

Arroyo Cabral, Córdoba, Argentina -1954

Los hermanos García / 1978-1983

                                                         A Juan, Antonio y Mary

 

Por la ventana que da a la Escuela Alberdi, veo pasar

hacia la noche a chicas como yo y a los muchachos.

Los escucho reír en la vereda, bajo esta ventana pequeña.

Es noche de sábado y los hermanos cocinan puchero

de falda y de quijada. Sé que otros se han escondido

en el Tigre, en la Patagonia o en Longchamps. Algunos

mandan señas, flores sobre la falda, desde Oslo,

Gotinga o Ámsterdam. Yo vivo tras este ojo de buey,

con la quijada contra el marco, mirando a las chicas

y muchachos que cruzan la avenida. Es también sábado

en la pieza del hotel, sobre los techos de esta casa

de citas, junto a la comisaría, donde alquilan

los camioneros sus siestas de amor con los colimbas

o las mujeres de la Humberto Primo. Aquí, tras el vidrio

de esta raja de luz, bajo el ala de unos gallegos venidos

de Inriville, espero que pasen los meses o los años.

García quiere decir Smith y el más común de los mortales

se llama Juan. Sube cada mañana la precaria escalera

con su manojo de llaves y comida y como una lonja

de sol me abre paso entre putas, milicos y viajantes.

Langston Hughes

Publicado: marzo 28, 2015 en Singladura
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Estados Unidos – 1902-1967

Justicia

Que la justicia es una diosa ciega
Es algo que nosotros los negros entendemos:
Su vendaje oculta dos llagas purulentas
Que una vez quiza fueron ojos.

Traducción de León Blanco

Antología Internacional de Poemas para la justicia social en el mundo- WPM, 2013

Gabriel Impaglione

Publicado: noviembre 29, 2012 en Singladura
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Villa Sarmiento, Morón, Argentina – 1958
Llamado


“Si dicen patria / Aquí están quienes hacen música del barro”
Pedro Calzadilla

De cada trueno y por los filos del tiempo
y las penurias
De cada ola y sobre la nieve de las salinas
y las piedras de agua de las cimas
Bajo la gran constelación del Sur en llamas
Desde el galope del viento entre las polvaredas
y por los senderos de las cabras
Entre la hierba que alza la alegría como flor silvestre
y la ternura que los primeros vuelos tejen en el aire
De cada casa donde la luna amamanta el desvelo
Desde la máquina inútil y los parques clausurados
De cada río de sol entre los sauces
y por los caminos que conducían al almuerzo
De cada palmo de barro donde el canto
da a luz el hombre
llegaremos con la palabra libertad en la boca.

http://www.juangelman.net

Publicado: septiembre 14, 2011 en Singladura