Gabriel Impaglione

Publicado: mayo 8, 2017 en poesia
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Argentina –Italia -1958

Casi final

 

He dejado para después algunas palabras
y sobre todo un largo silencio
que ahora solo me quema las manos
Deseo hablar y nada más luego estar callado
Callarme con toda la boca y con el cuerpo
Mirarme las manos calladas y perder la vista luego
en cualquier parte
donde no haya vendedores ofertando discursos
sino un espacio infinito que no tenga respuesta
Deseo hablar decir remarcar algunas palabras
porque no es verdad que no se entiende la impaciencia
que habla en otra lengua y no lleva piedras
en la mano ni escupe fuego ni se apronta
en los ángulos propicios de la hora para dar un salto
decisivo
No es verdad que la impaciencia no se entiende
La escucho enumerar las razones del grito
Evidencia con su lámpara las señales del hambre
esos tajos de frío en el temblor callado
Deseo hablar repetir hasta el cansancio
ciertas palabras palabras ciertas luminosas
como la palabra revolución Decirla saborearla
como un vino alzarla en el viento lanzarla
en todos los sentidos porque no es cierto que no se
entiende la palabra revolución
Ella nombra las cosas con la simpleza de un niño
Lleva en sus diez letras la memoria del hombre
Deseo hablar apuntar al corazón del vacío del siglo
la palabra Libertad como una bandada certera
de aves flecha de pájaros espada
Andanada de canto colectivo con antorcha
y guitarra
Salpicadura de agua pura en el infinito
porque no es verdad que no se entiende la palabra
Libertad
La escucho en el mercado y en la fábrica
en las callecitas que no llevan a nada
en el hastío que mata el brote que se esperaba
Deseo hablar tomar la palabra ocuparla
Embanderar la palabra
decir que es necesario habitarla
porque ella es una casa con la mesa tendida
Decirla a los trashumantes y en las asambleas
Pintarla en los muros y en el viento teñir las marchas
con su nombre las camisas los puños las miradas
los martillos que demolerán las fortalezas de la infamia
Deseo hablar armar la palabra fusilar el eufemismo
porque ella explica el basta
nos explica con el basta en la boca

 

He dejado para después algunas palabras
y sobre todo un largo silencio
Un silencio de cansancios
Un silencio de campo de batalla ahogado en el humo
del olvido donde perecieron razones y lamentos
Un silencio de esperar que llueva

 

Sin la culpa de haber sido indiferente sin la costra
de la hipocresía y los ojos turbios
de los inventores de artificios
Un silencio por donde pasa un viento de amapolas
que llama a las ventanas

 

Un silencio
donde la palabra afile sus bordes para asaltar el día.

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comentarios
  1. Eddy Rafael Pérrez dice:

    Celebro con muchísimo júbilo y alegría repetida, la nueva llegada a éstos espacios de altísima poesía y auténtica hermandad entre palabras y sentimientos m,últiples, plenos en grtado sumo para sumar y multiplicar la paz en el mejor sentido de IslaNegra, donde se junta la hermandad, la solidaridad, la cercanía espiritual y la mucha esperanza de vivir,Con Amistad y Poesía, atentamente,Eddy Rafael Pérez.

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