Olga Lonardi

Publicado: abril 8, 2016 en poesia
Etiquetas:,

Entre Ríos, Argentina – 1959

Licaón

 

Mira bien al hombre,

en la oscuridad de su pupila

acecha un ojo de lobo abreviado y quieto,

sus manos trazan vuelos grotescos,

garras de fiera agazapada.

 

El no padece soledades

aunque su lengua está atada al territorio del aullido,

él mutila las palabras, las vacía,

sólo elige hundir su dentellada,

insiste con dar muerte

porque allí radica su hambre y su dominio,

allí su verdadero ojo, su convicción de lobo.

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