Miguel Márquez

Publicado: abril 8, 2016 en poesia
Etiquetas:,

Caracas, Venezuela – 1955

En voz baja

 

En voz baja,

cuando nadie los piensa,

surgen

de la negada arquitectura de la luz,

de la tácita hendidura que precede al vuelo

de los alacatraces,

de la necesidad convertida en piedras de Damasco.

Surgen

de esa entonación sin preguntas que recibe

a las pruebas palpables del asombro

ya la hundida paciencia de las cosas.

 

El relâmpago del amor los estremece

y brota de la tierra un árbol.

 

Viajan en buques grandes,

donde no llega el sol y es solo el rumor de muchedumbres

lo que escuchan viejo marineros del Báltico.

Apenas el malestar de la vida nueva los anuncia

y es preciso preparar el terreno a los chorros de sangre,

a la viscosa aparición de una promesa cumplida

que nos abruma con tristes cantos y adoloridas osamentas.

Las focas se llenan de arena y gimen, se quiebra el agua

de pupilas cristalinas, y una danza litúrgica hace del cuerpo

un animal sagrado, arrepentido, tal vez culpable.

Surgen los poemas en voz baja,

cuando nadie los piensa

y nadie tampoco los merece.

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