Jorge Ariel Madrazo

Publicado: diciembre 29, 2015 en poesia
Etiquetas:

Buenos Aires, Argentina – 1931

Ruth

 

Aquella prostituta me recordaba a Dios
En vez de huir al cielo se trepaba a los mástiles
Siempre estaba presente con su triste alegría
En los bares del puerto redimía a sus fieles.

Su padre el irlandés la violó de muy niña
Más tarde fue violada sin piedad por el Tiempo
Más agallas tenía que todos los apóstoles
Era una Magdalena iracunda y tiernísima

 

Hablamos tantas horas en su pensión infame
Hablamos en radiante mañana de un enero
Su cuerpo destruído inoculado a mate
Sus proyectos de un gremio de hetairas inefables

 

Siempre en primera línea en marchas democráticas
Su labor paralela: versiones del inglés
Su llanto al regalarle un caro diccionario
Era llena de gracia y anciana a los cuarenta.

 

Aquella prostituta me recordaba a Dios.

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