Jack Hirschman

Publicado: diciembre 29, 2015 en poesia

Estados Unidos – 1933

Camino

 

Ve a tu corazón roto.

Si crees que no tienes uno, consíguelo.

Para conseguir uno, sé sincero.

Aprende la sinceridad de propósitos dejando

que la vida entre, porque estás indefenso, de verdad,

como para actuar de otra manera.

Aún cuando trates de escapar, deja que te tome

y te rasgue y te abra

como una carta enviada

como una sentencia por la

que has esperado toda tu vida

aunque no has cometido ningún delito.

Deja que te eleve.

Deja que te rompa, corazón.

Tener el corazón partido es el comienzo

de toda recepción verdadera.

El oído de la humildad escucha más allá de las puertas.

Observa cómo las puertas se abren.

Siente tus manos en jarras sobre tus caderas,

tu boca se abre como un útero

pariendo tu voz por primera vez.

Marcha cantando, en un remolino que te lleva a la gloria

de ser extáticamente simple.

Escribe el poema.

                                                                                                      Traducido por Ricardo Gómez

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