Diana Morán

Publicado: agosto 21, 2015 en poesia
Etiquetas:

Panamá –1932 -1987

Para el año 2000 debemos ser tercos

Nosotros

los rompebarcos de la marinada

tirapiedras fecundos

antes de que un pedazo de sandía

perturbara

los plácidos kilómetros de los ojos

azules.

Nosotros

la botella de lágrimas rabiosas

contra toda fecha

de la letra perpetua renovada.

Nosotros

los legendarios quiebravidrios

negafirmas contagiosos gritabarcos

con nuestra siembra de banderas

en el despertar de todas las mañanas.

Nosotros

los prohibidos

los malditos apagados prendidos

desde no sé que consigna

del Prestán amotinado.

Nosotros

malditos

malditísimos despojados de la

Patria.

Nosotros

cuando el gallo de Pascua

despunte el sol del mediodía

dos mil veces ascarios aragones

prestanes palominos

construiremos la casa de los sueños

con la moneda propia de su mapa.

No es la moda de llamarnos tercos

sino el instinto de conservar

el nosotros de la sangre y del esperma.

No es el querer ser tercos de remate

con un golpe gastado dominio

semántico.

En este desafío de relojes

entre el supermán que se roba las

galaxias

y el despegue endeudado de las

pulgas.

Tenemos que ser tercos:

tercos de dulzura

tercos en la cárcel

en la muerte tercos

tercos y más tercos en la firma

tercos

terquísimos

para pasar por el ojo del camello

y recobrar la cintura de las aguas.

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