Arturo Corcuera

Publicado: marzo 28, 2015 en poesia
Etiquetas:,

Trujillo, Perú – 1935

El poeta

                                                           in memorian de Javier Heraud

Leía a Marx,

a Pablo. Y a Vallejo

lo llevaba en el pecho

como un llanto.

Deteníase a oír en el silencio

algo que no cabía en su tamaño.

Se advertía en sus ojos

que soñaba

en ardiente vigilia, como nadie.

Me sé sus sueños

de memoria, su alma.

Lo mataron en medio de la

tarde

porque un alba traía

para todos;

porque otro sol,

otro aire, reclamaba.

En las hojas

que caen del otoño

me parece que escucho sus

pisadas.

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