Martín Poni Micharvegas

Publicado: febrero 15, 2015 en poesia
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San Fernando, Buenos Aires, Argentina – 1935 (reside en Madrid)

Poema de amor en el exilio

Vos me trajiste aquí  vos me tiraste desnudo en esta cama

vos me dijiste que cada cosa tuya era mía tu corazón mío

vos fuiste quien me regaló la primera luz tantatiniebla

me arropaste me diste sopa me hablaste de un mundo mediúmnico

las cosas eran lo que eran pero las ceñían  fuerzas atadas

yo te seguí fuí tu perro troté con vos la lengua afuera

una casa otra casa y más allá otra casa y al fondo los barrios

vos tenías un amor otro amor que no era yo alguien fantástico

me hubiera gustado oírte reír como decían que reías pianoalado

vos rompías la verdad eras la verdad nada más que la verdad

la existencia esa maldita molestia que no nos entendía engañasombras

vos me arrimaste a tu pecho escuchabas mi fracaso infatigablemente

éramos dos que éramos uno y éramos uno que éramos dos toda la vida

no cerrabas los ojos de noche tus ojos no podían ser cerrados

no eras de las personas que obligan a exámenes de conciencia

jamás cerraba los ojos todo el tiempo los mantenía frescos

limpios Ilenos graciosos espectaculares lascivos tiernos ágiles

por tus ojos yo fuí otra vez múltiples yo me dejaste ser me abriste

eras lo contrario a un espejo deformante de un parque de diversiones

– en el lugar que debiera figurar incandescente léase cenizas –

me dejaste muy solo tanto que temí que no volvieras regresasiempre

mirá que han pasado muchas aguas sangrientas bajo el puente

las últimas inundaciones se Ilevaron el muelle de mi vida

aún las casuarinas negras silban frente al malón de ausencias

y todos los fantasmas desgraciadamente están en su lugar

el agua no se detiene nunca según don jacinto jamás se para

vimos el río de tus primeros versos sobre una rosa maltratada

vos me enseñaste a hablar me dijiste no digas brillabas de día

qué hacía yo antes de vos se me caían de las manos las palabras

yo era tu niño azul el carapálida las patitas flacas del nene

resultaba difícil crecer a tu lado eras mas grande que cualquier cosa

y eras pequeña eras un jazmín en un vaso al alcance de la mano enferma

ah! qué fresco ruido hacés poema al zambullirte en este viejo estanque!

yo dormí bajo tu olor como un cachorro bajo un aguacero de piedras

te soñé venir corriendo hacia mí loca de alegría entre la gente

y esos sordos asesinos asalariados emboscándonos aún tiemblo

vos me dijiste que gozara de tu amistad y su inaudita multiplicación

y te obedecí dignificándome y me rebelé sin rebajarte

habías nacido para hacer lo bueno entre los otros viejaovejaregia

nada te dejaba indiferente cualquier dolor humano era tu dolor

y vagaste Ilena de piojos como desarmada taponando muerte y agobio

esa luz de vela constante al lado del rictus del agónico es ella

eras lo que no se deja sin quedarse página tan blanca de block

y me enseñaste a relamerme como un gato sobre el sexo tu dicha triste

por vos me lavé el cogote las orejas los pies las partes tibias

todo lo hacíamos juntos dentro de una gran tina con ruidos resbalones

te dedicabas a mis mortandades las tratabas como si fueran tuyas

sabías que estaba muerto intoxicado de par en par la fresca sombra

yo era tu peor parte quién podría proferirlo sin titubear emocionado

pero me decías que huyera que probara suerte por mí mismo

vos me mostraste la ley de juego el amor y el odio no va más

mi miseria se acercaba para dejarte sus cuitas mélanie klein sin tetas

eras romántica te Ilevabas todo por delante con tus pezones veleros

y amores varios tenías porque tenías varios corazones se supo

yo no conocí todos tus amores yo sólo quería ser todos ellos

sólo quería tenerte para mí con tu pesado pasado mi tren de carga

que en mi cielo nocturno no flotara otra lunita más que vos

bien lejos las estrellas venus bien lejos todo fuera de la galaxia

sólo vos en mi cielo ciego rodeado de las nubes de tus brazos

vos me politizaste me subrayaste la injusta deuda en que vivíamos

y no es que fueses única no matabas no mataste morirías por mí

eras lo espléndido desplegado la algarabía de lo posible utópica

corregías la realidad con tu fisonomía entrabas todo se ponía a cantar

decías es mas colorida la pobreza y no fanfarroneabas sabías

yo te barrí te cociné comíamos frío lo caliente y caliente lo frío

me transmitiste un orden no la orden no podías mandar ni aceptar mando

porque éramos uno que eran dos y éramos dos que serían uno toda la vida

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