Waldo Leyva

Publicado: mayo 16, 2014 en poesia
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Cuba – 1943

Nadie
He oído a las sirenas cantándose una a otra.
No creo que canten por mí.
T.S. Eliot
Navego atado al mástil,
no porque haya islas esperándome,
ni magas,
ni monstruos solitarios.
Estoy atado al mástil
porque necesito, para salvar al mundo,
que canten las sirenas.

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