Gustavo Pereira

Publicado: noviembre 27, 2011 en poesia
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Venezuela – 1940
La casa sepultada en la arena

Si sollozó aquí alguien si alguien aquí amó o padeció si bajo
este muro resta todavía ceniza o hueso
si bajo la losa corroída calla el temblor de aquella a quien
la música
del océano arrulló para siempre
nada será olvidado

Fluye suelta en el aire la vida que vivimos la muerte que
abrigamos
En el polvo universal se desvanecen los reinos erigidos
La piedra que nos mira sabe que la miramos arena
Desterrada nutre el mismo destino del abismo que somos

Nada será proscrito del mundo de esta casa cuyas paredes
el salitre devasta y mordisquea como si derribara
la desdicha
Cuanto en ella pasó
pasó en nosotros
Si hubo arrullo o afrenta si bálsamo o catástrofe si derrota
o aliento si vorágine o éxtasis o música o castigo
o embriaguez o mesura
Si estos espacios hospedaron el alborozo de las
constelaciones o los viajes de serenos espantos
nada será olvidado
nada será proscrito
nada será tapiado.

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