Vladimir Maiakovski

Publicado: septiembre 14, 2011 en poesia
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Rusia – 1894 -1930
El poeta es un obrero

Se le ladra al poeta: “¡Quisiera verte con un torno!
¿Qué, versos? ¿Esas pamplinas?
¡Y cuando llaman al trabajo, te haces el sordo!”
Sin embargo es posible que nadie
Ponga tanto ahínco en la tarea como nosotros.
Yo mismo soy una fábrica.
Y si bien me faltan chimeneas
Esto quiere decir que más coraje me cuesta hacerlo
Sé muy bien que no gustáis de frases vacías
Cuando aserráis la madera es para hacer leños
Pero nosotros qué somos sino ebanistas
Que trabajan el leño de la cabeza humana.
Por supuesto que pescar es cosa respetable.
Echar las redes ¿Quién sabe? ¡Tal vez un esturión!
Pero el trabajo del poeta es más beneficioso:
La pesca de hombres vivos, esto es lo mejor.
Enorme, ardiente es el trabajo en los altos hornos
Donde se forja el hierro chisporroteante
¿Pero quién se atrevería a llamarnos holgazanes?
Nosotros bruñimos las mentes con áspera lengua.
¿Quién es más aquí? ¿El poeta o el técnico que procura
a los hombres tantas ventajas prácticas? Los dos.
Los corazones son también motores.
El alma es también fuerza motriz.
Camaradas de la clase trabajadora.
Propietarios del cuerpo y del espíritu.
Solamente unidos podremos
Engranar el universo, acelerar el ritmo de su marcha.
Ante una oleada de palabras, levantemos un dique
¡Manos a la obra! ¡Al trabajo nuevo y vivo!
Y a los que discursean que se los manden al molino,
¡Para que el agua de sus discursos haga girar sus aspas!.

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