Elvio Romero

Publicado: julio 25, 2011 en poesia
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Yegros, Paraguay – 1926 – 2004
Aquí, entre todos

Crecido entre los hombres. Y movido
por los bosques, por el viento soplando
allí, en el aire. Amor con movimiento
de vientos y de bosques. Y que he puesto
en su pecho, quemado por mi pecho.

Amor de varón solo. No solitario
amor. Es de hombre compartiendo
la vida con los demás. Amor de vida
y de mujer; de varón a mujer
compartido entre todos en la vida.

Impregnado de fuegos y deseo. De
apetencias. Huele a penumbra y hembra. Huele
a verano y montes, a madera quemada
y a rocío. Si así no fuera,
no tendría este aroma de montes su deseo.

Lo llevaría en la mano si
no lo llevara en la frente o en la sangre,
porque como una mano que toca
plenamente una piel o una fruta, así lo siento
en mi sangre. Así lo doy como una mano plena.

Quisiera a veces descansar bajo un árbol
de sombra, como viajero cansado.
Es amor de viajero, ni más ni menos.
Brioso y fatigado, y que requiere un árbol
donde hecharse a la sombra que lo espera.

Y todavía más. Ligeramente
toca el suelo. Y si no vuela tanto
es porque piedra y tierra lo imantaron
abajo, al quehacer entre todos, al estar
diariamente pisando tierra y piedra.

Ama la libertad, las cosas
amadas por los hombres. Su señorío
es ser entre los hombres. Ama la luz
a la intemperie. Es de varón a mujer
este amor que ha gestado la intemperie!
de “El viejo fuego”

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